n la actualidad, en la Tierra las drogas son un negocio muy, muy grande. Vivimos en una sociedad en la que los valores humanos se hacen a un lado de forma habitual por el interés de los negocios conectados con las drogas, tanto legales como ilegales.
El costo en criminalidad, el costo al tratar de controlar el problema, el costo en ineficiencia, simplemente el costo en vidas que se encuentran bajo la influencia letárgica de las drogas, no se puede calcular. Porque, para hacer esto, se tendría que poner un precio a la vida misma.
El declive de la agudeza mental y del carácter ético en la sociedad es tan patente como los titulares que pregonan los devastadores efectos fisiológicos de las drogas. El Sr. Hubbard concluyó: El escenario de las drogas es de ámbito mundial. El mundo está nadando en sangre y miseria humanas.
Entonces, ¿cuál es el precio de los remedios para el dolor de cabeza, los somníferos, los analgésicos y los antidepresivos que llenan nuestros botiquines?
¿Cuál es el precio de las anfetaminas que se les dan a nuestros hijos en edad escolar, convirtiéndolos en drogodependientes? ¿Cuál es el precio que tienen los narcóticos que usamos para neutralizar una existencia dolorosa? ¿Cuál es el precio que tienen las drogas de diseño que proporcionan un escape al aburrimiento de la abundancia? ¿Cuál es el precio que tienen esos grilletes que nos alejan de las sensaciones y alegrías de la vida misma?
Una insidiosa guerra de drogas está causando estragos en nuestras comunidades y en el mundo entero. A pesar de tenerlo todo en contra, es una guerra que tenemos que ganar.
Mucho antes de que el problema de las drogas se convirtiera en una preocupación internacional, L. Ronald Hubbard desarrolló una tecnología que las personas pueden usar para liberarse a sí mismas de esta trampa y permanecer libres de ella. Usando esta tecnología, los cienciólogos están trayendo cambios, salvando vidas y haciendo verdaderos progresos en la resolución del problema de las drogas.