l tiempo que los cienciólogos han estado usando con eficacia lo que conocen de su religión para resolver eficazmente las barreras que las drogas ponen al progreso espiritual y para educar al público en general de los peligros de las drogas, los mismos descubrimientos del Sr. Hubbard se han usado eficazmente, a nivel secular, durante más de treinta años para acabar con la adicción.
Narconon, que quiere decir sin drogas, es un programa de rehabilitación y educación laico que utiliza la tecnología de tratamiento del Sr. Hubbard con resultados altamente efectivos.
Es un programa benéfico autónomo, independiente y separado de la Iglesia de Scientology, pero que está apoyado por cienciólogos de todo el mundo, que ofrecen su tiempo y talento como voluntarios. El programa Narconon está abierto a personas de cualquier raza y creencia.
Demasiado a menudo, la rehabilitación es una puerta giratoria. Los adictos se desenganchan, vuelven a las presiones y conflictos de la vida y a la primera crisis vuelven a adoptar viejas soluciones.
Desgraciadamente, la repetición de fracasos de rehabilitación anteriores de modo generalizado ha llevado a muchos al convencimiento de que la adicción es una enfermedad incurable y que los adictos no pueden aspirar más que a aprender a vivir con una enfermedad de por vida. Otros abogan por la sustitución de unas drogas por otras o incluso por las drogas preventivas para los jóvenes etiquetados como probables adictos potenciales.
En contraste, el programa Narconon ofrece un medio exclusivo y sin drogas para ayudar a los adictos a superar su dependencia de las drogas y vivir una vida totalmente libre del ansia de ellas.
Durante los años 60, el Sr. Hubbard había observado que un número creciente de gente que quería estudiar Scientology estaba fracasando en sus estudios como resultado de su experimentación con drogas como el LSD. Junto con los otros efectos, de sobra evidentes, de que las drogas tenían en los jóvenes y la sociedad, advirtió que las drogas eran el elemento más destructivo de la sociedad actual. Él había estado investigando el problema por algún tiempo y compartió sus descubrimientos con mucha gente en todo el mundo a través de sus obras.
William Benítez, un preso de la Prisión Estatal de Arizona, en EE UU, y drogodependiente consumado desde los trece años, fue una de las personas que conoció las obras del Sr. Hubbard, le escribió para pedirle ayuda y consejo. Basándose en esta correspondencia y los principios desarrollados por el Sr. Hubbard, Benítez superó su propia adicción y estableció un programa dentro de la prisión para ayudar a otros. Llamó al programa Narconon, que significa sin drogas.